El derecho a la ciudad de Barcelona »

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Barcelona tal vez sea una de las ciudades más autoreflexivas que exista si nos guiamos por la cantidad de textos, discursos y pensamientos que se generan a su alrededor. Para quien no vive aquí y no está obsesionado con lo urbano el tema puede volverse realmente inabarcable. En cada nuevo ciclo y contexto, defensores y detractores de proyectos giran por las mesas y las conferencias de la ciudad. En muchos casos el llamado modelo Barcelona se niega como tal, pero sin lugar a dudas aparece como símbolo legítimo de una manera de entender el hacer ciudad en Barcelona, y a través de este mecanismo queda resguardado, conteniendo los límites del propio debate.

 

El ejercicio del derecho a la ciudad como proyecto político, lejos de ser una abstracción, es un reclamo de la vida urbana con el fin de satisfacer toda la variedad de valores de uso. En este sentido conocer el contexto y las fuerzas a las que se enfrenta resulta imprescindible. También la dimensión discursiva como un espacio de lucha adquiere sentido político transformador para vincularse con la materialidad de los diferentes proyectos políticos en el territorio. De esta manera, el entender, decir y hacer son el resultado de una construcción permanente que contiene en sí misma la posibilidad real, aunque a veces silenciosa y desaprovechada, de la disputa y el conflicto.

 

Se dice que definir el problema es una parte importantísima de hacer política. ¿Pero se hace realmente? ¿Hasta qué punto ese espacio simbólico (y fundamental) también está siendo dominado por el discurso oficial? ¿Lo conocemos realmente como para sortear las respuestas puramente reactivas? ¿Desde dónde aparecen justificadas las estrategias que se desarrollan, cómo se integran las diferentes decisiones que se toman? ¿Cómo y con qué formas institucionales se materializan y encuentran continuidad? ¿Bajo qué alianzas? Y finalmente, ¿quiénes ganan y pierden con todo esto? Responder estas preguntas podría ayudar a identificar los propios límites de este modelo y por otro lado, comenzar un camino que lo desborde.

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Publicado el: 03.04.14

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¿Cómo sucede que la gente que tiene el poder, en cualquier dominio, tenga necesidad de afectarnos de tristeza? Las pasiones tristes como necesarias. Inspirar pasiones tristes es necesario al ejercicio del poder. Y Spinoza dice, en el tratado teológico-político, que es este el lazo profundo entre el déspota y el sacerdote, tienen necesidad de la tristeza de sus sujetos. Aquí, ustedes comprenden que él no toma la tristeza en un sentido vago, toma la tristeza en el riguroso sentido que él ha sabido darle: la tristeza es el afecto en tanto que envuelve la disminución de la potencia de actuar.

 

Deleuze (Lliçons sobre Spinoza 24/01/1978)

Sense cap mena de dubte, el poder ha augmentat avui la producció de passions tristes mitjançant la despossessió de l’accés al benestar a la major part de les poblacions. En el camp de l’educació, és elevadíssim el nombre de persones que no poden accedir, o que han hagut de deixar els estudis superiors, a causa dels preus de les matrícules. En aquest sentit, l’objectiu que hi ha en marxa sembla evident: elititzar la universitat, o dit en altres paraules, condicionar la possibilitat dels estudis al nivell adquisitiu, d’una banda, o, d’altre cantó, obligar a demanar un crèdit bancari, seguint la mateixa lògica que ha enfonsat el mercat de l’habitatge.

Com se sap, la financiarització dels estudis és ja un fet consolidat als EUA, Xile o el Regne Unit, països tots ells a on s’han produït mobilitzacions fortíssimes en els darrers anys a causa d’un sistema que promou l’endeutament massiu a través d’una promesa que no es pot complir: serà un mercat de treball insuficient el que garantirà un salari, després dels estudis, que permetrà pagar el deute.

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Publicado el: 13.03.14